¡Bienvenidos a mi blog!
En este espacio hablaré de temas relacionados con el dibujo, la ilustración y el diseño. En esta ocasión comentaré cómo fue el proceso de uno de los proyectos más chulos, gratificantes y bonitos que he realizado hasta la fecha: los Superhéroes Cuellaranos.
Te preguntarás qué es eso; yo te lo explico. Si no lo sabías, soy de Cuéllar, una villa segoviana que ahora tiene superhéroes. Todo comenzó de la mano de la mente pensante Rosa Quintanilla, trabajadora del Ayuntamiento de Cuéllar, junto a la actual concejal de Cultura, Raquel Gilsanz. Ambas pensaban en la temática de la Feria del Libro 2024, y ante las complicaciones de decorar todo con superhéroes con desorbitados derechos de autor como Spiderman o Batman, ambas pensaron que por qué no, Cuéllar debería tener los suyos propios. Raquel me lanzó la idea y me dijo “creo que te va a encantar”, a sabiendas de que no se desviaría “ni media”, como se suele decir. Todo un halago que pensaran en mí para este trabajo ya que, efectivamente, tan solo con leer las descripciones que Rosa hizo de cada personaje en una primera leída fue un flechazo: yo tenía que crear esos personajes.
“Pinoman, Chatoman, Mudéjar Woman, Majagirl…” cada nombre que leía era más ingenioso que el anterior, y cada descripción, todavía más detallada; incluso con sus superpoderes. En mi cabeza empezaron los primeros bocetos, aunque todavía estaba por definir cómo realizaríamos el proyecto. Pasó un poco de tiempo y empezó el verdadero trabajo.

¿Sabéis eso del miedo al papel en blanco? Fue terror. Duro muy poco y pudieron las ganas, pero de verdad que fue de las veces que más repetí interiormente: ¿por dónde narices empiezo? Y como siempre, empecé por el principio; yo trabajo con referencias, me es imprescindible tener donde mirar, así que busqué “poses de superhéroes”. Posición del cuerpo, los brazos… todos debían estar estáticos pero dar sensación de movimiento. Y así, el Pencil fue creando los bocetos.
Algunas cosas que tuve claras desde el principio fueron, entre otras, que Mudéjar Woman tendría todo lo más bonito del arte de mi tierra. Sabía que Maja Girl guardaría la esencia de las Corregidoras, de todas esas jóvenes que han ostentado el cargo y que han sido y son mujeres fuertes y representativas.
Otras cosas salieron así; por ejemplo sabía que Pinoman sería tan guapo, pero oye, qué belleza en un paraje casi más bello que él, rodeado de los pinos. Para los cuellaranos el pinar es un lugar especial, así que el entorno fue especialmente detallado en esa ilustración.


Podría dar mil detalles de cada uno, porque realmente me paré a realizarlos: hasta el esparto de las zapatillas de Achicoria Woman, el encaje en las mallas-manteo de Maja Girl, la pana de los pantalones de Chatoman, las heridas de Canica Boy y Peonza Girl, o el brillo de la resina en los Pinos de Pinoman. Todo lo que podía concretar, sumaba más a estos personajes que aunque contengan tantos detalles, trasmiten una esencia que los cuellaranos supieron captar nada más verlos.
El día que se vieron en Los Paseos de San Francisco, donde tantísimas tardes he pasado, rodeados de libreros, fui realmente feliz. Fueron muchísimas horas de dibujo, un concierto sacrificado para acabar a tiempo, sueño disipado y mucha paciencia, todo ello recompensado. La acogida fue muy buena tanto para peques como para mayores, y muchos ya los llevan en camiseta (si la quieres, contáctame).
Es de los trabajos que más he disfrutado porque este es el trabajo real de ilustrador: ceñirse a la idea o texto que te ceden y darle vida; seguir unas pautas y dentro de ellas, exprimir la total libertad de ponerle cara, cuerpo y emoción a esos seres.
Podéis encontrar a Mudéjar Woman y Achicoria Woman en la Oficina de Turismo de Los Paseos de San Francisco, en Cuéllar. El resto se pasearán en otras ocasiones, pero aquí os los dejo para que los disfrutéis.










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